2/52: Buscando un papá

Reto: Escribe una historia sin un solo adverbio -mente.

Esa vez Renato empezó por la derecha. Ni pidió indicaciones ni se fijó en los nombres de las calles que iba dejando atrás. Su pequeño corazón de infante bombeaba con fuerza, muy similar a los corazones extravagantes de sus caricaturas favoritas, pero ni siquiera eso logró detenerlo.

Continuó calle abajo hasta que se topó con el parque de los columpios amarillos. Dos madres que iban de la mano con sus respectivas hijas detuvieron su cuchicheo para observarlo andar con cierto desconcierto. Él ni se inmutó, con él no era el asunto. A lo lejos le pareció que su madre gritaba su nombre. Apretó el paso.

Dio la vuelta en la heladería y contó las puertas una a una hasta que dio con la número 7 y unos amplios cristales le dieron la bienvenida. Deseó los buenos días tal y como le habían enseñado y, situándose frente a la que debería ser Cecilia, soltó su demanda:

—Necesito ver a mi papá, Cecilia. Es urgente.

La mujer frente a él se quedó medio minuto anonadada ante su infantil presencia. Tras comprobar que solo ella estaba en la tienda, salió del mostrador de vidrio antes de inclinarse hacia él y preguntar:

—¿Quién es tu papá, pequeño?

—José Muñoz, dirige este lugar —respondió con todo el aplomo que un niño de cinco años es capaz de tener.

“Cecilia” volvió a enderezar su espalda poco antes de responder:

—Lo siento, pequeño. Debes estar confundido, aquí no…

No faltó mucho para que una mujer apareciera por la misma puerta por la que entró el niño, hecha un revuelo se presentó como la madre de Renato. No se molestó en saludar a la allí presente, sino que cogió del brazo a Renato mientras se deshacía en disculpas, aduciendo que la imaginación de su hijo era de dimensiones estratosféricas. Salieron tan pronto que “Cecilia” se tomó su tiempo para digerir el fugaz acontecimiento. Cuando salió de la tienda para buscarlos y comprobar que el encuentro fue real, los vio cruzar a la calle del frente. La madre se inclinaba sobre el pequeño y en un susurro bastante mal disimulado le dijo:

—Esta vez probemos suerte por la izquierda.

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1/52: ¡Feliz Año Nuevo!

Doce en punto. Selene comenzó a recitar de memoria y para sí los propósitos para aquel año venidero. Algunos novedosos en su totalidad y otros tantos como una versión mejorada de los de antaño. Eso sí: todos bien memorizados y en orden alfabético.

Para cuando iba en el número siete (“Incrementar el monto en la cuenta de ahorros en un 35% con respecto al año anterior”), alguien la atrajo hacia un cuerpo menudo y cálido como el suyo. No sin cierta sorpresa, Selene vio la cabellera alborotada de Alexandra confundirse con la suya lacia, y sin pensarlo mucho se unió a ella en un cálido abrazo. Las hermanas se mantuvieron juntas durante un minuto entero, como compensación a todo esos años que Alexandra se la pasó estudiando fuera.

Qué tonta, se dijo, ya se había olvidado de que este nuevo año ya tenía todo lo que necesitaba.

52 Retos de Escritura para 2019

¡Hola!

Nuevo año y nuevos retos. Paseando por el blog de una colega (Ideas de Tinta), me topé con un reto que había visto circundar meses atrás por la web (por cierto, está de más que lo diga, pero no te vendría mal darte una vuelta por el blog de nuestra colega, tiene un blog espectacular). Estoy bastante segura deque no te debe resultar tan desconocido: el famoso reto que consiste en escribir 52 relatos durante el año. Creo que el nombre es lo bastante claro, ¿no? La iniciativa proviene de Literup,en cuya labor de fomentar la creatividad nos invita a los blogueros a publicar estos relatos en nuestra casa.

Como llevo tiempo que no escribo nada corto, esto resultará un tanto divertido. Así que solo me resta pedirte que me tengas paciencia. De la misma forma, te invito a participar y a pasarme la voz en caso estés participando. Entre más seamos, mucho mejor. Todas las indicaciones están en el enlace a Literup que dejé más arriba. ¡Te deseo una muy bonita semana! ¡Un abrazo! ❤

Índice

  1. ¡Feliz Año Nuevo!
  2. Buscando un papá